Presentación del libro Coincidir
de Alberto Escobar
Septiembre 10 de 1996


FRANCISCO LAU LAY, ALBERTO ESCOBAR Y LUIS JORGE FIGUEROA


Parte de la presentación de Luis Jorge Figueroa

..Y ya transitando en ese rumbo y camino seguros, acerquémonos, mano tendida y sonrisa franca, a Alberto Escobar, el amigo permanente, el artista polifacético: el pintor, el compositor, el cantor, el escritor... el poeta.
Estaremos así, en resonancia, que no es sino coincidir en un mismo diapasón.
Coincidiendo, entonces, no por azar ni circunstancia fortuita o accidente, sino por equiparamiento de afanes y percepciones, de tesitura y de vibración unísona...
...entremos de lleno en lo que yo llamo apoderamiento de la obra ajena, que no es hurto ni saqueo hoy tan de moda, sino aprehensión estética, acción y tarea de índole intelectual, percepción de contenido expresivo de esa obra.
Y vamos a sentir el aire fresco que a través de las frondas nos llega al rostro y nos vivifica, en violento contraste con las miasmas del entorno usual... sentiremos también el hálito energizante de la capacidad creadora del artista, de su visión del mundo... recuperaremos, en nuestra propia existencia, la savia de los valores permanentes que aunque minimizados por la sociedad mercantilista y empresarial, ¡voto a tal! ... no han desaparecido; allí están, en la obra poética de nuestro amigo.
Adentrandonos, tendremos a nuestra disposición las vivencias que nos conciernen a todos, en las que todos coincidimos.

Recorriendo línea a línea descubriremos, hablando de paz, que el mundo hoy hostil lleva en sus entrañas el ingrediente del cambio... que si se puede cambiar y nosotros con él.



Parte de la presentación de Francisco Lau Lay

Recuerdo un día en que conversando con Luis Jorge (Figueroa) acerca de Alberto Escobar, la mejor definición que pudimos encontrar para describir el oficio de Alberto fué el de INVENTOR, y lo concebimos como un inventor de sueños, inventor de ilusiones, de sentimientos, de imágenes. De imágenes cantadas, pintadas y escritas.

Y como todos los buenos inventos que recuerdo, la penicilina, la imprenta, que segun decía una de mis tías fueron descubiertas primero en China. Bueno ya saben que los chinos se han adueñado de muchos inventos, estoy seguro que si Gutenberg estuviera en esta sala, me estaría limpiando los tomatazos. Decía pues... como todos los buenos inventos que han nacido por casualidad, por coincidencia, de esa misma manera nos conocimos Alberto y yo.

El pintor, el poeta, el canta autor (como también se les llama hoy en día), ha tenido la gracia de inventar trazos enormes de sensibilidad al estilo brocha gorda, que arrastra entre sus cuerdas a otros bohemios desvalagados como yo. Amarrando la brocha con lazos de amistad muy fuertes.

A pesar de la desgarbada introducción. Debo decir mi querido Alberto que esta primera incursión que hiciste, al escribir este nuestro libro, como atinadamente lo describe German Dehesa. Ha provocado sentimientos muy encontrados de los que ya he sido testigo. Sentimientos de coraje, tristeza y admiración.






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